Exposición

Euphoria

Artista
Guillermo Fornes
Fechas
11/12/2025-11/01/2026

La obra de Guillermo Fornes se inscribe en un territorio donde la experimentación material y la síntesis formal operan como ejes estructurales. Su trayectoria —que transita por la Psicología y se consolida posteriormente en su formación artística en Londres— revela un interés por los procesos perceptivos y por la construcción de sistemas visuales que actúan como dispositivos de observación.

Su trabajo se articula en torno a dos líneas de investigación complementarias. Por un lado, un acercamiento al land art entendido no como intervención expansiva en el paisaje, sino como una lectura de los elementos primarios —fuego, agua, sal, presión, erosión— y su capacidad para transformar la superficie pictórica.

Por otro, una práctica plástica que acota ese impulso en un espacio de contención, donde la decisión formal se reduce a lo esencial sin renunciar a la complejidad del proceso. En sus diferentes series, Fornes desplaza la pintura hacia un campo liminar.

Las obras funcionan como registros de procesos más que como imágenes acabadas: son superficies donde sedimentan acciones, reacciones químicas y tiempos superpuestos. El tránsito desde lo paisajístico hacia lo íntimo se produce no como un gesto emocional, sino como una reducción progresiva del signo y del acontecimiento visual.

El imaginario que despliega se sostiene en una poética de la precisión. Lejos de enfatizar el gesto expresivo, Fornes propone estructuras tensas, veladuras controladas y configuraciones que demandan una lectura atenta.

La levedad aparente de sus composiciones no implica fragilidad, sino una estrategia de revelación mínima que desplaza la atención hacia lo que ocurre en el umbral de lo perceptible.

A lo largo de su trayectoria —desde sus años de trabajo en Londres hasta su etapa actual en España— ha profundizado en la manipulación de materiales y agentes naturales como parte del proceso creativo.

Proyectos recientes, como Lasal en las salinas de Ibiza, muestran esta continuidad: allí la sal, la luz y la evaporación actúan como colaboradores del artista y ponen en primer plano la dimensión temporal de la obra.

Fornes sitúa su práctica en ese espacio intermedio donde la pintura es simultáneamente superficie, proceso y registro. Su obra demanda una observación pausada y una disposición analítica: cada pieza es un fragmento de un sistema en constante ajuste, una operación que cuestiona los límites entre control y contingencia, entre materia y forma.